El lapíz
Sus origenes se remonta al año 1954, donde hubo una fuerte tormenta, un gran árbol cayó cerca del poblado de Borrowlade, en Cumberland, Inglaterra. Las personas encargadas de removerlo se percataron que en la tierra donde estaba enraizado el árbol apareció una masa negra de aspecto mineral nunca antes visto. Con la curiosidad al máximo, se realizaron estudios pertinentes y se concluyó que la sustancia era plombagina, más conocido como plomo negro. Aunque esta sustancia ya había sido hallada en otras partes del mundo, de la tierra de este poblado era mucho más pura.
De este momento su uso se extendió por toda Europa, los pastores ingleses de los alrededores comenzaron a usar pedazos de este material para marcar sus ovejas, ya que era el grafito una sustancia fuerte y duradera. Sin embargo, otros habitantes de la zona, con mentalidad mercantil, comenzaron a usar pedazos de este material para marcar sus ovejas, ya que era el grafito una sustancia fuerte y duradera. Sin embargo, otros habitantes de la zona, con mentalidad mercantil, comenzaron a racionalizarlo en pqueñas varas, que luego dirigiéndose a Londres las vendían bajo el nombre de "piedras de marcar". Aunque el producto se rompía fácilmente y manchaba toco lo que tocaba, fue un producto vendidio con éxito. Con el ánimo de mejorar el producto, un hombre engenió un sistema para evitar la suciedad, envolvió la vara con un cordel y a medida que se gastaba el cordel se iba retirando.
Los fabricantes se registran por primera vez en la ciudad imperial de
Nuremberg, Alemania, aproximadamente en el año 1660. En su mayoría los
talleres se fundaron en las villas cercanas, especialmente en Stein,
dentro del Marquesado de Ansbach. Al volverse un negocio tan rentable,
comenzaron a surgir normas de regulación. Pero en este lugar los
artesanos no tenían controles tan estrictos como en Nuremberg, así que
poseían una ventaja competitiva.
En otro punto, a mediados del siglo XVIII, las minas inglesas de
grafito comenzaron a ser explotadas por la Corona, utilizando el grafito
para la fundición de cañones, por lo que se convirtió en un mineral
indispensable para el Ejército Inglés, fue tan importante que los
mineros que robasen cualquier cantidad de grafito serían castigados
incluso con la pena de muerte. El uso desmedido del grafito generó una
notable escasez en toda Europa, obligando a buscar soluciones alternas.

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